viernes, 12 de octubre de 2012

De cómo Guerrero perdió un ojo y Marcos Campillo hizo de cirujano

En una anterior entrada hablábamos de los paisajes y las personas comunes que circulaban por la novela de Gloria Ruiz. Recogimos una cita de esa novela en la que Marcos se veía obligado por las circunstancias a ejercer de cirujano con un compañero. Esos hechos, en la realidad ocurrieron en el otoño de 1947. Habían realizado un asalto en Posada de Llanes a un indiano.
Realizada la operación, tomaron rumbo a Cabrales, con la intención de pasar posteriormente a Liébana. Como era habitual, los desplazamientos se realizaban por la noche, para evitar ser localizados. Esa vez se tropezaron con una patrulla de la Guardia Civil y José Marcos Campillo nos lo contaba así:

« Al asomarnos en una curva cerrada, oímos el ruido de las hojas, que hay muchos castaños y era otoño. Dije yo: –“Cuidado que se han movido las hojas”. No sé quién dijo: –“Seguramente son yeguas”. –“No, que ya han bajado los ganados de los puertos –en eso nos preparamos, yo cargué el cerrojo–. Vamos a ponernos un poco para atrás a observar”. Gildo estaba al lado mío, casi no me dio tiempo, enfocó la linterna. Estarían sentados y al oírnos se habrían escondido detrás de los árboles. Estaban cerca, y nada más enfocarles empezaron a tirar ráfagas. Me tiré al suelo, y empecé a tiros. No veía a los otros. Veía que salían tiros al lado, pero no me daba cuenta. En el último tiro de fusil, oigo una voz junto a mí: –“Me han matado”. Era Guerrero. Los otros, como era pendiente, se fueron corriendo y la Guardia Civil no se dio cuenta; y nosotros que estábamos al lado tampoco nos dimos cuenta que se habían marchado. –“Me cagüen Dios, nos hemos quedado solos”.

Le cogí por la mano, y cuando iba por el monte le cargaba a cuestas, que ya no podíamos ir por camino, y cuando entrábamos en algún prado le llevaba de la mano, así hasta que llegué a Cabrales, bueno un poco más arriba, entre Poo y Cabrales, donde habíamos dejado a Pin. –“Te dejo que voy a buscar a Pin, para marcharnos a Liébana y a decir al enlace, a ver si mañana compra en la farmacia algo para curarte; y que nos iremos a curar a tal sitio”. A una casa que está sola, un poco retirada del pueblo y que eran familia. Así lo hice: deje a Guerrero en una finca, me acerqué a la casa y se lo dije: –“Pasó esto, así que venga, prepara el macuto que nos vamos”. A los de la casa les indiqué que se acercaran a una farmacia de confianza a comprar medicinas y que las llevara a otra casa. No es que en la farmacia supieran de nosotros, pero aunque lo sospecharan no dirían nada. Salimos y nos quedamos allí en un bosque, y a la noche siguiente bajamos a la casa donde habíamos quedado con la enlace. La una salía al encuentro de la otra como si fuera un recado. Una casa está en la punta del pueblo y ésta en la carretera, que es donde estaba Pin. Cuando estás en casa no metes ruido, estás en una habitación. Llegamos, comimos algo, me parece que no comí nada, por la paliza que me había pegado. Allí le curé yo, me empezó ayudando el dueño, no es fácil de cortar estas cosas. El hombre se desmayaba, me dijo que no podía ver aquello. Le digo a Pin: –“Coge la linterna. Alumbra aquí”. Yo cortaba y le iba limpiando, hasta que le fui cortando todo en tiras. ¡Me cagüen Dios, y que le pasa igual!, digo: –“Estoy arreglado con vosotros”. Tuve que coger la linterna con los dientes y era redonda de estas grandes, de aquélla tenía buena dentadura. Y le operé, lavarle y cortar. Después se venda y ¡hale!, entonces marchamos…”

El testimonio de Campillo esta extraído de las páginas 230 a 232 del libro: “Del mito a la historia. Guerrilleros, maquis y huidos en los montes de Cantabria”; que publicamos en el 2008.

lunes, 8 de octubre de 2012

Segundo Mantecón Arteche


Artículo publicado por Íñigo Landa Larrazabal. Pinchar en el enlace para consultar el artículo original: http://landa-larrazabal.blogspot.com.es/2009/11/historia-de-cinco-luchadores-contra-el_12.html

Segundo Mantecon Arteche, nació en Reocin en 1918. Antes de la Guerra ya pertenecía al PCE, con Enrique González Zurita y su hermano Agustín. Al empezar la contienda se incorpora voluntario en las milicias republicanas, en el frente del Norte. Al terminar la guerra en el Norte es detenido y condenado a doce años y un día de prisión por auxilio a la a la rebelión cumpliendo varios años de cárcel.

Al salir de la cárcel. En 1944, Enrique González Zurita, Segundo Mantecon, Agustín Mantecon y otros del PSOE reorganizan las Juventudes Socialitas Unificadas JSU. Y después el PCE, en Reocin, recaudaban dinero para la gente más necesitada y perseguida.

Fue denunciado en varias ocasiones por el cura de Reocin, de actividades subversivas, le acuso de colocar una bomba en el Ferrocarril Cantábrico pero se demostró que era mentira, los hermanos Mantecon estaban ferozmente perseguidos por el cura y falangistas, les tenían una especial manía por no ocultar ser de izquierdas. Cuando Enrique González Zurita “El Brujo” se unió a la guerrilla, el se quedo en él puesto que Zurita tenia en el Partido, de enlace y recoger dinero para el Partido Comunista y para los perseguidos. Entre 1946 y 1948 su casa era un punto de apoyo para la Guerrilla en ella se quedaron en varias ocasiones Juan Fernández Ayala “Juanin”, Carlos Cossio “Popeye”, Ignacio González Mazon (Ciuco), Enrique Colsa Gutiérrez y otros.

Cuando en Agosto de 1947 en el asalto a la tienda de Miguel Arenal en Vega de Villafufre cayeron Bonifacio “Rubén, herido en el pecho, murió a los tres días por el maltrato y falta de asistencia” y Enrique González Zurita “el Brujo, herido grave con tres tiros, tardo en curar varios meses”. Y escaparon Ignacio González Mazon “Ciuco” y Enrique Colsa Gutiérrez, fueron a Reocin en las dos bicicletas que les proporciono el enlace, Juan Prieto Penagos, de la Penilla de Cayon, se pusieron en contacto con Segundo Mantecon, y este los alojo en su casa ese día, pero como su casa estaba muy vigilada, los escondió en la Mina de Reocin, proporcionándoles ropa y alimentos, hasta que se fuera apaciguando lo del tiroteo de Vega de Villafufre.

Tiempo mas tarde volvieron a los montes de Santa Maria de Cayon, que conocían muy bien por ser de esa zona. Pero sin enlaces ni puntos de apoyo, “al enterarse de la muerte de Aja y Pancho” viendo que no tenían salida se entregaron en Santa Maria de Cayon en Diciembre de 1947.

Segundo y su hermano Agustín, desde 1947 estaban muy perseguidos y vigilados debido a sus antecedentes y conocidas ideas izquierdistas, además por las denuncias del cura y falangistas, en 1948 fueron detenidos y maltratados, en particular Segundo, que fue salvajemente apaleado, fue condenado a diecisiete años cuatro meses y un día de prisión, “que cumplió en el Penal de Burgos, Canarias y El Dueso”, y Agustín a catorce años ocho meses y un día, en el consejo de guerra celebrado el 30 de Octubre de 1952, en este mismo consejo fueron juzgados, Antonio Bedia González, Enrique Colsa Gutiérrez, Enrique González Zurita, Ignacio González Mazon, Juan Prieto Penagos, Benjamín Cruz Bolado, Ricardo Bedia González, Rosario Ruiz Iturbe y así hasta 38, mas 3 que murieron en la cárcel antes de iniciarse el consejo de guerra.

Durante el tiempo que coincidió en la cárcel, con Enrique González Zurita “El Brujo” tenían la misión del reparto de la propaganda con las novedades que recibían de fuera, para los presos del Partido Comunista, estas noticias las editaba Segundo Mantecon en la Imprenta – Biblioteca de la cárcel en la que estaba destinado, con el riesgo que esto suponía. Cuando salió de la cárcel en 1961, se dedicaba a encuadernar fascículos, para unas librerías de Torrelavega pues esto lo había aprendido en la cárcel. Después entro a trabajar en la Firestone hasta su jubilación, murió en Puente San Miguel (Reocin) en 1996, está enterrado en el cementerio de Polanco.

También se puede consultar:  Valentín Andrés Gómez: Del mito a la historia. Guerrilleros, maquis y huidos en los montes de Cantabria. (Universidad de cantrabria, Santander, 2008), Capítulo IV: El ocaso de la agrupación guerrillera de Santander.

Teodoro Rivero García (El Cabuérnigo)

  Artículo publicado por Íñigo Landa Larrazabal. Pinchar en el enlace para consultar el artículo original: http://landa-larrazabal.blogspot.com.es/2009/11/historia-de-cinco-luchadores-contra-el_05.html

 Teodoro Rivero García, nació en Mazcuerras en 1915. Antes de la guerra, con un tío suyo y otros de la comarca ya habían fundado una célula del Partido Comunista PCE y más adelante las Juventudes Socialistas Unificadas JSU.

Al empezar la Guerra marcha voluntario al frente para defender a la Republica, para tratar de contener a las fuerzas fascistas que avanzan hacia Santander, en la ofensiva contra Santander, cae preso y ingresado en la cárcel, primero en la Importadora que era un almacén de maderas que había en la Estación del Cantábrico en Torrelavega, por donde pasaban la mayoría de los presos de la zona antes de ser juzgados, para luego ingresar o en la Prisión Provincial, el Dueso o ser fusilados, “allí estaban según cuenta como sardinas en lata” en la Importadora recuerda que estaban, Antonio Bedia González, de Dualez. Antonio Goicoechea González, de Ganzo. Peña, de Burgos. Fermín, de Santander. Inocencio Aja, de Obregón. Bezanilla, de Santander. Arce, de Santander. Mantecon, de Reocin.

Después de salir de la cárcel, se fue a su pueblo Mazcuerras, donde se dedicaba a la agricultura y ganadería con su familia, solía pasar mucho tiempo en el monte cuidando las vacas, en los montes de Ibio, Mozagro y Mozagruco, entre 1943 y 1944, estando en el monte entro en contacto con algunos guerrilleros que andaban por esa zona a los cuales suministraba provisiones, y les informaba de las novedades y movimientos de fuerzas que había en la zona, cuando fue descubierto por la Guardia Civil y fueron a buscarle a casa estaba en el monte, con las vacas “Ya andaba preocupado, porque le habían dicho que alguien le había denunciado y que iban tras el” un vecino fue a comunicarle que había ido a buscarle la guardia civil y unos falangistas que decían que querían “limpiarle el forro”.

Sin pasar por casa se marcho con idea de pasar a Francia, marcho andando y en trenes de mercancías hasta Bilbao, luego hasta Barcelona escondido en varios trenes de mercancías. “Parte del trayecto lo hizo andando” En Barcelona es detenido y ingresado en la prisión, La Modelo. En la citada cárcel estuvo nueve meses, hasta que en un golpe de suerte pudo huir. En Agosto de 1945, a causa de una enfermedad le llevaron de la cárcel al hospital de donde se escapo, marcho a Gerona allí se puso en contacto con miembros del Partido Comunista, los cuales por medio de la guerrilla, le ayudaron a pasar a Francia, allí se unió a la guerrilla y hizo alguna incursión por los Pirineos, entrando en España para hacer acciones de guerra, “voladuras, ataques a la Guardia Civil y la Falange” en la zona de Huesca, Lérida.

Después se quedo en Francia en Pau, allí se caso con una francesa, trabajo en la construcción, de Encofrador y allí vivió hasta su muerte en 1996. En ese País fue miembro de PCE en el exilio hasta su salida en 1968. La salida fue debida al camino reformista que había tomado el PCE y las diferencias con el carrillismo, que ya venían de hacia años. En 1970 con Eduardo García, Agustín Gómez y otros fundaron el PCE VIII-IX Congreso, posteriormente PCEU, y después con la Unidad de los Comunistas en Febrero de 1984, el Partido Comunista de los Pueblos de España PCPE, donde milito hasta su muerte en Diciembre de 1996.

Siempre recordaba con emoción, que uno de los momentos mas duros y más difíciles de su vida en el exilio fue cuando le comunicaron la muerte de su madre, y no poder venir a su entierro, de lo cual hizo unos versos. En todos estos años nunca volvió a su pueblo, la primera vez que vino fue en el año 1978, después venia todos los años en el mes de Agosto para las fiestas de Cabezón de la Sal, el Día de Cantabria, se sentía orgulloso que le llamaran “el Cabuérnigo”. Todas sus cartas las firmaba como Teo Rivero “el Cabuérnigo”.

jueves, 20 de mayo de 2010

Joselón: José López Ruiz

Es cierto que el caso de “Joselón” fue especial entre los huidos que se echaron al monte para huir de la represión franquista; ya que permaneció escondido en Peña Cabarga y los pueblos del contorno durante diez años. A finales de 1937, se fugó del camión que le trasladaba al campo de trabajo instalado en el aeródromo de Pontejos. Los primeros años compartió su suerte con los hermanos Anastasio y Dionisio Zubía, Manuel Coterillo, Victoriano Saiz, Felipe Marín y Bonifacio Quintanilla. El grupo se deshizo en 1940 tras varios encuentros con la Guardia Civil. Desde ese momento permaneció sólo, pasando grandes temporadas sin dar señales de su presencia. El 13 de agosto de 1947, fue descubierto en la casa de Arturo Quintana en El Condado (Pámanes); se produjo un fuerte tiroteo en el que murieron un hijo de Arturo, dos guardias civiles y fue herido el capitán que mandaba la patrulla. “Joselón” consiguió escapar del cerco, junto con otros dos hijos de Arturo: José Luis Quintana y su hermana Josefa. Sobrevivieron escondidos en el monte de Peña Cabarga hasta el 28 de octubre que fueron abatidos por la Guardia Civil.

sábado, 28 de marzo de 2009

Remigio Blanco


Remigio Blanco era militante de la UGT, al estallar la guerra se alistó como voluntario para defender la República. Con su batallón participó en la defensa de Irún. En la retirada del monte San Marcial le hirieron, en agosto de 1936. Una lancha de la Cruz Roja fran­cesa le recogió en el Bidasoa y fue curado en Pau. Los mismos médicos le ofrecieron trabajo en Francia o pasarse por Navarra o Guipuzcoa, cuando ya estaban ocupadas por los nacionales. El volvió por Barcelona, para seguir defendiendo sus ideales. De nuevo volvió a combatir, esta vez en Madrid, en el 5º batallón de la 37 brigada y de nuevo le hirieron, que fue cuando le dejaron inútil el codo. Le curaron en el Hospital de Sangre de Madrid, de allí le mudaron al Hos­pital Sueco-Norue­go, donde le trataron muy bien. Su unidad fue traslada al Levante. Él se incorporó en Lérida y participó en la Batalla del Ebro y la retirada de Cataluña. Le hirieron en Rubí, al lado de Barcelona, y le evacuaron a Rosas, que era el último hospital de Sangre, de allí les trasladaron a Montpellier. Los que nos esta­ban graves les llevaron a un Balneario donde las enfermeras con cepillos fuertes les levantaban las costras de la Sarna. Cuando salió del Hospital le llevaron al campo de concentración

Después de pasar por varios campos de concentración, se enroló en un grupo de maquis dependiente del PCE, donde estuvo luchando hasta la liberación de Francia. En abril de 1945, Remigio cruzó la frontera española con un grupo, que tenían como misión emplazarse en la sierra del Gorbea. Su grupo fue desarticulado en pocas semanas; al perder contacto se instaló en Bilbao, donde malvivió, al carecer de documentación, durante un año. Por medio de conocidos contactó con un responsable del Partido y fue destinado al Comité Regional de Asturias, León y Santander, con la misión de reforzar la organización de los guerrilleros asturianos. Antes de su incorporación al nuevo destino, le encomendaron tomar contacto con la Agrupación Guerrillera de Santander para paliar la situación de crisis en que se encontraba la Brigada Malumbres. Una vez consolidada la estructura guerrillera, fue trasladado a Gijón, donde le sorprendió la desarticulación del Comité Regional a los pocos días de su llegada. Un parte de la Guardia Civil, fecha su captura el 19 de septiembre de 1946. Permaneció en Prisión hasta mitad de los años cincuenta.

domingo, 1 de marzo de 2009

En primera persona. Martín Santos.

En Torrelavega a 19 de octubre de 2006.

Soy Martín Santos, tengo 86 años y formé parte de la guerrilla en Cantabria. Me incorporé a la lucha contra el franquismo en la Guerra Civil y permanecí en ella hasta que marché al exilio en 1949. Antes de formar la guerrilla yo pertenecía a la dirección de las Juventudes Socialistas Unificadas, junto con Manuel Vallejo, Aja “El Vasco” y Bedia, en el Campo de Concentración de SNIACE. Empezamos nuestras reuniones y decidimos dar un carácter político a la lucha de los que se habían echado al monte. En aquella incipiente organización de la Juventud, se me asignó la organización y la dirección de las guerrillas Cuando me mandaron al batallón de Trabajadores me escapé, para integrarme en un primer momento en la labor de la Agrupación Guerrillera y posteriormente ya en el monte con mi grupo. Los que veníamos de las Juventudes y del PCE, teníamos nuestra formación política, que no imponíamos. Conmigo había comunistas, socialistas, e incluso, entre los enlaces, gentes de derechas. Tras la liberación de los presos del campo de Arroyo y un atraco en Somorrostro empecé a ser conocido por lo que tenía que andar con cuidado; fue en ese momento cuando decidí subir al monte. Durante cuatro años estuve en la guerrilla.En 1948, quedamos aislados de la organización y decidí marchar a Francia para pedir consignas. Me descubrieron en San Sebastián y tuve que escapar. Después de cuatro días por los montes conseguí meterme en el tren de la Robla y llegar hasta Montes Claros, para contactar de nuevo con mi grupo. Así hasta finales del año 1949, cuando preparamos la partida definitiva a Francia.Para las Juventudes Socialistas Unificadas la opción de la guerrilla era una posición neta. Más tarde o más temprano había que llevarlo a cabo para combatir al franquismo. Antes de llegar al Campo de Trabajo de SNIACE ya teníamos la convicción de organizar las guerrillas y dar un motivo político a los grupos que permanecían en el monte para poder sostener la lucha. Contábamos con el apoyo del PCE, nosotros éramos demasiado jóvenes para comprender el alcance del siguiente paso. En el monte los grupos estaban aislados.Lo que hice no me pesa, incluso estoy satisfecho de haberlo hecho, pero no es una razón para sacar pecho y decir yo he sido esto o lo otro. Eso no me gusta nada. Había que seguir la lucha de alguna forma y encontramos esa. Aquello que vivimos a los jóvenes de hoy les puede aportar una experiencia.Esa ha sido mi vida de guerrillero, lo que hay que hacer no es tomarla como ejemplo, sino valorar los “pros” y “contras” y decidir en conciencia. Cuando me sorprendieron en San Sebastián en 1948 y estuve cuatro días escondiéndome por el monte, me tirotearon en varias ocasiones, hasta de noche. Tuve la suerte de escapar, pero no quiero que se me tome en eso como ejemplo, porque no fui un personaje de cómic como el Zorro o el Coyote.A pesar de todos los esfuerzos que hicimos, no puedo evitar sentir la decepción de que todo eso no haya servido para nada, nosotros en aquel momento reivindicábamos la República. Hay cosas que gusta recordar, pero no es para vanagloriarse de ellas. Han sido muchos años de silencio y de miedo, sin embargo algunos estamos orgullosos de haber luchado en la medida de nuestras fuerzas por la libertad y la dignidad de nuestro país. Martín Santos

martes, 13 de enero de 2009

JULIO VÁZQUEZ GUTIÉRREZ


JULIO VÁZQUEZ GUTIÉRREZ nació el 24 de mayo de 1917en Obregón, importante población minera de la bahía de Santander. Con tan sólo 17 años participó en la huelga general de 1934. Al estallar la Guerra Civil se alistó voluntario para defender la causa republicana; se integró en el batallón 103, que fue destinado al cerco de Oviedo. Posteriormente, le tocó luchar en el frente de Reinosa. En plena guerra, se instruyó como tanquista, puesto que desempeñó durante el resto de la guerra. Tras la caída de Gijón fue evacuado a Francia, para reentrar en España por la frontera catalana y seguir combatiendo a las tropas franquistas. Tomó parte en las batallas de Teruel, del Ebro y en la retirada de Barcelona. Él estaba con las últimas fuerzas republicanas que cruzaron la frontera española.En Francia, antes de salir a trabajar a una mina, pasó por varios campos de concentración. A donde volvió tras el desmoronamiento de la línea Maginot ante el avance de las tropas alemanas; en esta ocasión al famoso campo de Argeles-sur-mer. Tras la disolución del Régimen colaboracionista de Vichy, Julio Vázquez se fugó del campo para tomar contactos con los maquisards. Comprobó en primera persona cómo la policía española colaboraba con las tropas alemanas en la persecución de los republicanos. Fue detenido en la Gran-Combe, mientras realizaba una misión. En los interrogatorios fue torturado y posteriormente trasladado a España.Comenzó en Barcelona su periplo por las cárceles españolas. Gracias a los contactos de una tía suya que estaba sirviendo en la ciudad condal, pudo ser traslado al campo de trabajadores de Cerro Muriano (Córdoba). En 1944 fue licenciado, no quiso volver a su pueblo por temor a ser represaliado y se trasladó a Barcelona, a casa de una hermana. Llegó enfermo de tifus y por recomendación médica accedió a volver a Obregón, porque el clima de Santander era mejor para recurarse. Sus miedos no se confirmaron, ya que las fuerzas vivas estaban demasiado preocupadas por cual sería el futuro del Régimen al terminar la Guerra Mundial.A los pocos meses de su llegada, por medio de Inocencio Aja, entró en contacto con las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y empezó a colaborar en su reorganización. El trabajo se vio interrumpido el 18 de julio de 1945, al producirse la caída de las Juventudes, del Comité Provincial del PCE y de responsables de la Agrupación Guerrillera de Santander (AGS), organizaciones que estaban muy vinculadas. Julio Vázquez ingresó en la Prisión Provincial el 31 de ese mes, después de pasar varios días de interrogatorios en la comisaría. Salió en libertad el 24 de abril de 1947, para volver a ingresar el 2 de diciembre de ese mismo año, por dar apoyo a Inocencio Aja, que estaba intentando reorganizar la AGS, y a los guerrilleros que actuaban por el valle de Cayón, en su afán de escapar del acoso a que les tenía sometidos la guardia civil, después de la caída de Bonifacio Mazón y Enrique González Zurita. Por esta causa estuvo en prisión hasta julio de 1953.Su compromiso con la lucha contra la dictadura franquista, le llevó a involucrarse en la lucha sindical que la mitad de los años sesenta se estaba desarrollando. Participó muy activamente en la huelga que se organizó en 1968 en la fábrica Nueva Montaña, lugar en el que trabajaba. En esta ocasión también fue condenado a prisión de la que no saldría hasta bien entrados los años setenta para retomar la militancia en el Partido Comunista de España.

Honorato Gómez Iglesias

Honorato Gómez Iglesias nació el 3 de agosto de 1912, en Pesués. En 1930, cuando tenía 18 años ingresó voluntario en el ejército, fue destinado en el regimiento de Infantería Valencia de Santander. Con la llegada de la República se incorporó a las Juventudes Comunistas y tras la fusión de estas con las Juventudes Socialistas, pasó a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos políticos organizó con otros compañeros un comité antifas­cista dentro del cuartel.Desde el primer momento de la sublevación estuvo colaborando con el Frente Popular, informando de los movimientos sediciosos que se produjeron en el Regimiento Valencia. Participó en la organización y adiestramiento de las milicias, y formó parte de la primera columna que partió al frente. Fue ascendido a teniente, y como tal pasó a formar parte del Batallón 121 y luego del 112. Al caer Santander, estuvo preso en la Prisión Provincial, en el convento de las Salesas y finalmente en el Penal del Dueso. Salió en libertad en 1941A la salida de cárcel tomó contacto con el PCE y participó en la UNIÓN NACIONAL. En 1944 se incorporó a la Agrupación Guerrillera de Santander, que en ese momento dirigía Rafael Crespo. Se hizo viajante de especies para poder justificar su movilidad y enlazar la Brigada Machado con la Agrupación. Fue el responsable de la multicopista en la que se imprimía la propaganda y el periódico de la Agrupación Guerrillera. Se vio arrastrado por la caída del 15 de julio de 1945, en la que quedaron desarticulados el Comité Provincial del PCE en Cantabria y los responsables de la Agrupación Guerrillera de Santander. Mientras estuvo en prisión fue un miembro activo del PCE. Después de salir de la cárcel, en el año 1953, fue desterrado a Santurce; y a partir de la segunda mitad de los años cincuenta empezó a participar en la lucha sindical.

Rosario Ruiz y sus hermanos


Rosario Ruiz Iturbe nació en 1922 en Campuzano (Torrelavega). Tenía 13 años cuando estalló la Guerra Civil. Sus hermanos participaron en la defensa de la República; dos de ellos en el Batallón Lenin; y Manuel Ruiz Iturbe, “Manolo el manco de Campuzano”, que había perdido un brazo en la guerra de África, estuvo en la retaguardia.Manolo, que había sido unos de los fundadores del PCE en la comarca , fue de los últimos de salirde Torrelavega en agosto de 1937, cuando ya estaba cercada por las tropas franquistas. Había estado destruyendo los archivos, del PCE y de la UGT para que no cayeran en manos enemigas. Marchó en un barco pesquero a Asturias y después a Burdeos. A finales de 1937 volvió a España en avión. Su destino fue Madrid. Tras el golpe de Casado, como protesta se encerró junto con otros militantes del PCE, en la sede de la Liga de mutilados, donde fueron detenidos. Al entrar los “Nacionales” allí lo encontraron encarcelado. En 1941 fue trasladado a la Prisión Provincial de Santander donde mantuvo contacto con la organización clandestina del PCE. Al año siguiente cuando se creó el campo de trabajo de SNIACE en Torrelavega, con presos de la Tabacalera y de la Prisión Provincial de Santander, recomendó a su hermana Rosario que entrara en contacto con Edmundo Peña para organizar el Socorro Rojo en la comarca del Besaya.Entre 1942 y 1945 que fue detenida, Rosario recaudó dinero para el Socorro Rojo Internacional; por lo que estuvo nueve meses detenida junto con sus dos compañeras de célula, aunque al final no las procesaron. Cuando salió de la cárcel, dejó el Socorro Rojo y pasó a ser enlace de la Guerrilla. En concreto colaboraba en el grupo de Torrelavega que enlazaba a Antonio González Bedia, miembro de la Agrupación Guerrillera de Santander, con la Brigada Cristino. Cayó detenida cuando se desmoronó la Agrupación Guerrillera. Ingresó en la Prisión Provincial el 25 de junio de 1947 y salió en libertad el 10 de junio de 1952.Arsenio, tras la caída del Frente Norte pasó a Francia, donde participó en su liberación. Estabilizado el sur de Francia, se enroló en la Agrupación de Guerrilleros Españoles para participar en la invasión del Valle de Arán. Fue detenido y condenado a treinta años de prisión. Salió en libertada en 1960.

Rafael Crespo Aguado



Conocí a Rafael Crespo en su casa de Madrid el 11 de enero de 1996. El objetivo de aquella visita era la de entrevistar a una de las personas que más trascendencia habían tenido en el desarrollo de la Agrupación Guerrillera de Santander. Me encontré con una pareja muy acogedora, pero la entrevista no se pudo realizar; Rafael había sufrido hacía ocho años una trombosis que le impedía expresarse. Gracias a la presencia de su mujer pudimos compartir dos horas, en las que hablamos de aquellos años en que creían que todo podía cambiar con su lucha. Cómo forma de reconocimiento a su persona, y a otras miles que no debería dejar que formasen parte del olvido, quiero compartir con vosotros esta pequeña reseña biográfica: Rafael Crespo Aguado nació en León el 24 de octubre de 1910. Cuando tenía ocho años, su familia emigró a Francia por motivos económicos. Militó en, el Partido Comunista Francés. Al estallar la Guerra Civil vino a luchar a España con las Brigadas Internacionales. Al retirarse estas, permaneció en España, llegando a ejercer el cargo de comisario político en el Cuerpo de Artillería del Ejército Republicano. Fue apresado en el puerto de Alicante e internado en el campo de concentración de Albatera. Aquí comenzó un largo periplo por las cárceles franquistas, hasta que el 11 de septiembre de 1944 se evadió con otros compañeros del Campo de Trabajo de Cuelgamuros. Entró en contacto con Agustín Zoroa “Darío”, con quien estuvo discutiendo la línea del Partido que «conoce y comprende» y quien le envió para hacerse cargo de la Agrupación Guerrillera de Santander. Desde el Comité Provincial del PCE en Santander acometió la tarea de organizar comités de Unión Nacional Española y del Partido por toda la región. Asumió la doble responsabilidad de dirigir la Agrupación Guerrillera y el Comité Provincial hasta que fue detenido el 15 de julio de 1945. Rafael Crespo no saldría de prisión hasta el 16 de julio de 1960, después de haber pasado quince años preso, sin contar los cinco que estuvo primero, antes de fugarse del campo de trabajo para dirigir la Agrupación Guerrillera de Santander.

lunes, 12 de enero de 2009

Enrique González Zurita “El Brujo”: semblanza de un guerrillero




Este escrito atropellado está basado en la entrevista que mantuve con Enrique González Zurita el 25 de mayo de1995, en su casa de Torrelavega. Surgió con urgencia, ante la petición que me hizo Enrique de que le escribiera en cuatro líneas un resumen de su vida, para poder compartirla con sus compañeros de sindicato. Ante la premura del tiempo nació este texto, que es un extracto de la entrevista. Tal como él lo recibió entonces, así lo podéis leer ahora.
* LOS INICIOS DE LA ORGANIZACIÓN ANTIFRANQUISTA EN LA POSTGUERRA.Enrique nació en 1916 en Reocín. Se define como comunista. Antes de la Guerra ya era de tendencias comunistas. Marchó voluntario al frente.Cayó preso y a la salida de prisión, entre los años 1944-1946, con un par de amigos militantes socialistas, organizó las JSU en Torrelavega (Eugenio Álvaro y Saturnino Fernández). Al final se retiraron por miedo a caer en una redada. Solían recaudar dinero en las juventudes. Tenía de cuota 5 pesetas al mes, mientras el ganaba 8,90 al día. El dinero recaudado era para la gente más perseguida y más necesitada. A partir de ese grupo montó un grupo del PCE, en el que las acciones eran voluntarias, ya que la organización no tenía ni para pagarles el tren.
* DEL ASALTO DE LA MINA DE REOCÍN A ENLACE DE JUANIN.Andrés "el Estornejo", que era responsable del partido, le dijo 15 días antes lo que iba a pasar. Este paisano le había dicho cuando la guerrilla iba a hacer un asalto a la mina de Reocín. Él no intervino en nada, estaba a la expectativa. Parece que temían ser cercados en la carretera de San Cipriano, ante lo cual la guerrilla había puesto vigías. Efectivamente, los vigías tuvieron que avisar dando unos tiros al aire, porque la Guardia Civil al ser avisado intentó cercarles. En Torrelavega estaban el “Piojo Verde”, gente que iba a ingresar en la academia de la Guardia Civil, y que también participaron en el cerco. Al final esta gente pasó.A través de su trabajo en la organización, llegó a ser enlace de las Guerrillas. Le citaron a una reunión con el jefe supremo de las guerrillas, que era Antonio González Bedia. En esa reunión le nombraron enlace de las Guerrillas.Pasó dos redadas muy fuertes. Desde la cárcel a su dos amigos socialistas les avisaron, de la primera de ellas. Uno de ellos, le propuso desertar e ir a casa de una hermana suya a Guadalajara. Sin embargo prefirió esperar a que se fueran desarrollando los hechos. Pasaron desapercibidos, esto era en 1945. Detuvieron a la dirección de las JSU y del PCE. No sabía los nombres, ya que entonces los guardaban en secreto. Desde 1944 hasta 1946 estuvo de enlace de Juanín. No se acuerda quien se le presentó. Cuando iba al encuentro de Juanín nunca iba por el mismo sitio. Se solía encontrar con él en Sierra de Ibio. En esa casa solía estar Juanín y Popeye (Cosío que pertenecía al PSOE, y también había estado trabajando en la Mina, que para que no le cogieran desertó y marchó al monte).El grupo de Juanín estaba distribuido por las casas, aunque actuaban juntos. Este otro era de Cobicillos, cerca de Sierra. Sacó de la mina de Reocín hasta munición. Un hermano del Guerrillero Calderón, le dijo que tenía que contactar con la guerrilla, que estaba por San Cipriano. Ese día llovía, pero ese no era motivo suficiente para que él no cumpliera con su cometido.Debido a ser el enlace entre Juanín y la Agrupación Guerrillera, preparó una entrevista entre el Gitano, Jefe militar de esta y Juanín hacia 1946. Bajaba de su pueblo y a mitad de camino se encontró a Antonio Velarde y le dice la misión que tiene que hacer. Contactó con Juanín en la casa de Sierra Ibio que estaba a las afueras del pueblo. Estaban Juanín y Cosío, también estaba uno de Mercadal, "El Cajigo". Se realiza el encuentro en la escuela de Mercadal.
*LA SEGUNDA REDADA, SE VE OBLIGADO A CONVERTIRSE EN GUERRILLERO.En 1946 hubo otra redada fuerte, en esta ocasión estaba más intranquilo al ser para estas fechas más conocido en la organización. El andaba por esos días esperando la redada. Fue al encuentro de Andrés "el Estornejo", y vio como se lo llevaba una pareja de paisano. En ese momento decidió marchar de casa, porque sabía que vendrían a por él. En Navidad de 1946 había estado con Juanín en Sierra de Ibio, y el 16 de enero de 1947 tuvo que desertar, podía haberse juntado con Juanín. Sin embargo, José Mª Cruz se enteró de que la policía había ido a por él y le ofreció su casa para esconderse hasta que enlazaran con la Agrupación Guerrillera. Segundo Mantecón, fue el que asumió el puesto que el tenía en el partido cuando el tuvo que desertar. Cuando años más tarde caería Segundo él ya estaba preso.Se incorporó a la guerrilla en Viérnoles, en casa de un hermano de Velarde. En esa casa estuvo unos días hasta que le indicaron a que grupo se incorporaba. Se incorporó al grupo de Torrelavega. Su grupo lo componían Aja (que cuando cayó Bedia, bajó a hacerse cargo de las guerrillas.), Ciuco, Rubén, Colsa y él. No tenían campamento, tenían varios puntos de apoyo, casas en las que se refugiaban y abastecían. Llegaron a tener una amplia red de puntos de apoyo, en Viérnoles, en la Penilla Celestino Cotera Lavín, en Renedo David Lanza Oruña, en Argomilla Modesto Fernández Mora del Partido Socialista... Su grupo estaba para contactar con todas las partidas. Tenían dos días a la semana señalados para encontrarse con Bedia por si tenían algo que comunicarse. Solían quedar en los puntos de apoyo.Comenta una vez que los reunieron con el grupo de Riaño. Estuvieron haciendo unas requisas. De vuelta, los desplazamientos se hacían de noche para no ser localizados, les cogió la nieve y se tuvieron que refugiar en una cabaña. Continuaron andando de día, ya que no esperaban encontrarse a nadie, por lo malo que hacía.
*ENCUENTROS CON LA GUARDIA CIVIL.El cuerpo encargado de intentar neutralizar a las guerrillas fue, fundamentalmente la Guardia Civil. Así todo, los guardias en la medida en que podían evitaban los enfrentamientos. Comenta una ocasión en que ellos se tropezaron con la Guardia Civil por las vías cerca de Viérnoles y pasaron cerca de ellos e hicieron como si no los vieran.Por San José iban a hacer una operación en Renedo de Piélagos, en ella participarían Rubén, Beliqui, Beliqui solía estar en el campamento de Riaño, y él. Los otros se quedaron en el punto de apoyo. Ese día morrinaba por lo que Rubén les mando de regreso al punto de apoyo, y él se marchó a la Penilla. Al llegar a la altura de una cabaña le dijo a Beliqui que iba a hacer una pequeña descubierta. Se tropezó con la Guardia Civil, les tiraron varias bombas y ráfagas de metralleta. En el encuentro murió Beliqui. Decidió ir a buscar a Rubén a su casa, en la Penilla. Hizo el canto del Cárabo, y cuando consiguió enlazar con él, le dio novedades y se retiraron hasta el punto de apoyo para avisar al resto de los compañeros.Para llamar la atención del resto de ciudadanos, para que supieran que había gente que osaba enfrentarse a Franco, hicieron varias voladuras de las líneas de alta tensión. Solían volarlas en días señalados como en 14 de abril o el 1º de mayo. Él era el responsable de las voladuras. Cuenta como sacaba la dinamita de la mina. Describe como preparaban las voladuras. Hicieron unas 6 ó 7 voladuras, por Santander, por la Penilla, por...
* LA MUERTE DE AJA.Aja bajó a ocupar el puesto de Bedia. No tenía una gran oratoria, pero era muy prudente. En este momento Rubén fue nombrado jefe de Grupo. El punto de apoyo donde cogieron a Aja fue denunciado por El Pollo que se dedicaba al estraperlo; por ello entraron en contacto con él, para que les abasteciera de comida. Al ser detenido se descubrió todo el pastel. El día que la Guardia Civil registró la casa de los Tiros en Torres, dentro se encontraban Aja y Pancho. Pancho fue muerto por los tiros de la Guardia, y Aja se ahogó al intentar cruzar el canal de agua que baja de la mina, que estaba muy crecido. Leyendo el periódico Enrique descubrió la muerte de Aja, al describir a un hombre que se había ahogado.
* LA GUARDIA CIVIL LES PERSIGUE.Tras la caída de Bedia crece la persecución de la Guerrilla. Estaban tan perseguidos ellos, que no podían ni dormir. En esa situación propuso a Rubén cambiar de zona y bajar a Torrelavega, que lo conocía muy bien, pero no aceptó. Tenían mucha falta de armamento, el tuvo una escopeta de cañones recortados con 5 balas. La vigilancia que se hacía sobre las vías de comunicación les obligaba a tomar precauciones. No podían pasar por los puentes que estaban todos vigilados.* LA CAÍDA.El cerco fue tan fuerte que no podían acercarse a los puntos de apoyo, por lo que tuvieron que abastecerse directamente. Cuando fueron a asaltar la tienda de Vega estaba cerrada, por lo que se escondieron en unos panojales hasta el día siguiente, al atardecer. Iban sin enlaces a la deriva. La operación la iban a hacer el jefe de guerrilla (Rubén) y él, los otros quedaron atrás para protegerles. Entraron en el bar, Rubén iba delante, oyó tiros que provenían de una puerta que estaba a la izquierda. A partir de ese instante perdió el conocimiento, le dieron tres tiros. Cuando cayó, con él cayó Rubén, pero se enteró de ello después de estar detenido.
*DETENIDO Y TORTURADO.Cuando les detuvieron a él y a Rubén, le pidieron que declarara porqué el otro ya lo había hecho. A los dos o tres días les pasó a reconocer un médico. A Rubén le habían pasado el pecho con una bala, ante la gravedad de la herida decidieron trasladarlos a Santander, al Hospital Marqués de Valdecilla. Le subieron a un Land Rover, allí se encontró con Rubén, que le preguntó que si había declarado y le dijo que no; Rubén dijo que él tampoco. Les llevaron a Valdecilla.En el hospital fue terrible porque le golpeaba la Guardia Civil con el fusil a ver si declaraba. Rubén se murió. Cuando le trasladaron de Valdecilla a la cárcel no podía moverse. La misma policía tuvo que llevarle hasta la enfermería.Los que quedaron del grupo tras la caída, llegaron hasta Reocín pero luego se entregaron.
*EN LA CÁRCEL. EL FIN DE LA GUERRILLA.La caída en manos de la Guardia Civil supone siempre palizas y amenazas. Nos todos tuvieron la misma entereza de enfrentarse a ese suplicio. Su aguante le costó 5 años en la cárcel de Santander por no declarar a nadie. La pena fue impuesta por un Tribunal que «resolvió» en una mañana la suerte de cincuenta personas. Esta velocidad del aparato judicial deja patente las garantías que daba a los enjuiciados.