jueves, 20 de mayo de 2010

Joselón: José López Ruiz

Es cierto que el caso de “Joselón” fue especial entre los huidos que se echaron al monte para huir de la represión franquista; ya que permaneció escondido en Peña Cabarga y los pueblos del contorno durante diez años. A finales de 1937, se fugó del camión que le trasladaba al campo de trabajo instalado en el aeródromo de Pontejos. Los primeros años compartió su suerte con los hermanos Anastasio y Dionisio Zubía, Manuel Coterillo, Victoriano Saiz, Felipe Marín y Bonifacio Quintanilla. El grupo se deshizo en 1940 tras varios encuentros con la Guardia Civil. Desde ese momento permaneció sólo, pasando grandes temporadas sin dar señales de su presencia. El 13 de agosto de 1947, fue descubierto en la casa de Arturo Quintana en El Condado (Pámanes); se produjo un fuerte tiroteo en el que murieron un hijo de Arturo, dos guardias civiles y fue herido el capitán que mandaba la patrulla. “Joselón” consiguió escapar del cerco, junto con otros dos hijos de Arturo: José Luis Quintana y su hermana Josefa. Sobrevivieron escondidos en el monte de Peña Cabarga hasta el 28 de octubre que fueron abatidos por la Guardia Civil.

sábado, 28 de marzo de 2009

Remigio Blanco


Remigio Blanco era militante de la UGT, al estallar la guerra se alistó como voluntario para defender la República. Con su batallón participó en la defensa de Irún. En la retirada del monte San Marcial le hirieron, en agosto de 1936. Una lancha de la Cruz Roja fran­cesa le recogió en el Bidasoa y fue curado en Pau. Los mismos médicos le ofrecieron trabajo en Francia o pasarse por Navarra o Guipuzcoa, cuando ya estaban ocupadas por los nacionales. El volvió por Barcelona, para seguir defendiendo sus ideales. De nuevo volvió a combatir, esta vez en Madrid, en el 5º batallón de la 37 brigada y de nuevo le hirieron, que fue cuando le dejaron inútil el codo. Le curaron en el Hospital de Sangre de Madrid, de allí le mudaron al Hos­pital Sueco-Norue­go, donde le trataron muy bien. Su unidad fue traslada al Levante. Él se incorporó en Lérida y participó en la Batalla del Ebro y la retirada de Cataluña. Le hirieron en Rubí, al lado de Barcelona, y le evacuaron a Rosas, que era el último hospital de Sangre, de allí les trasladaron a Montpellier. Los que nos esta­ban graves les llevaron a un Balneario donde las enfermeras con cepillos fuertes les levantaban las costras de la Sarna. Cuando salió del Hospital le llevaron al campo de concentración

Después de pasar por varios campos de concentración, se enroló en un grupo de maquis dependiente del PCE, donde estuvo luchando hasta la liberación de Francia. En abril de 1945, Remigio cruzó la frontera española con un grupo, que tenían como misión emplazarse en la sierra del Gorbea. Su grupo fue desarticulado en pocas semanas; al perder contacto se instaló en Bilbao, donde malvivió, al carecer de documentación, durante un año. Por medio de conocidos contactó con un responsable del Partido y fue destinado al Comité Regional de Asturias, León y Santander, con la misión de reforzar la organización de los guerrilleros asturianos. Antes de su incorporación al nuevo destino, le encomendaron tomar contacto con la Agrupación Guerrillera de Santander para paliar la situación de crisis en que se encontraba la Brigada Malumbres. Una vez consolidada la estructura guerrillera, fue trasladado a Gijón, donde le sorprendió la desarticulación del Comité Regional a los pocos días de su llegada. Un parte de la Guardia Civil, fecha su captura el 19 de septiembre de 1946. Permaneció en Prisión hasta mitad de los años cincuenta.

domingo, 1 de marzo de 2009

En primera persona. Martín Santos.

En Torrelavega a 19 de octubre de 2006.

Soy Martín Santos, tengo 86 años y formé parte de la guerrilla en Cantabria. Me incorporé a la lucha contra el franquismo en la Guerra Civil y permanecí en ella hasta que marché al exilio en 1949. Antes de formar la guerrilla yo pertenecía a la dirección de las Juventudes Socialistas Unificadas, junto con Manuel Vallejo, Aja “El Vasco” y Bedia, en el Campo de Concentración de SNIACE. Empezamos nuestras reuniones y decidimos dar un carácter político a la lucha de los que se habían echado al monte. En aquella incipiente organización de la Juventud, se me asignó la organización y la dirección de las guerrillas Cuando me mandaron al batallón de Trabajadores me escapé, para integrarme en un primer momento en la labor de la Agrupación Guerrillera y posteriormente ya en el monte con mi grupo. Los que veníamos de las Juventudes y del PCE, teníamos nuestra formación política, que no imponíamos. Conmigo había comunistas, socialistas, e incluso, entre los enlaces, gentes de derechas. Tras la liberación de los presos del campo de Arroyo y un atraco en Somorrostro empecé a ser conocido por lo que tenía que andar con cuidado; fue en ese momento cuando decidí subir al monte. Durante cuatro años estuve en la guerrilla.En 1948, quedamos aislados de la organización y decidí marchar a Francia para pedir consignas. Me descubrieron en San Sebastián y tuve que escapar. Después de cuatro días por los montes conseguí meterme en el tren de la Robla y llegar hasta Montes Claros, para contactar de nuevo con mi grupo. Así hasta finales del año 1949, cuando preparamos la partida definitiva a Francia.Para las Juventudes Socialistas Unificadas la opción de la guerrilla era una posición neta. Más tarde o más temprano había que llevarlo a cabo para combatir al franquismo. Antes de llegar al Campo de Trabajo de SNIACE ya teníamos la convicción de organizar las guerrillas y dar un motivo político a los grupos que permanecían en el monte para poder sostener la lucha. Contábamos con el apoyo del PCE, nosotros éramos demasiado jóvenes para comprender el alcance del siguiente paso. En el monte los grupos estaban aislados.Lo que hice no me pesa, incluso estoy satisfecho de haberlo hecho, pero no es una razón para sacar pecho y decir yo he sido esto o lo otro. Eso no me gusta nada. Había que seguir la lucha de alguna forma y encontramos esa. Aquello que vivimos a los jóvenes de hoy les puede aportar una experiencia.Esa ha sido mi vida de guerrillero, lo que hay que hacer no es tomarla como ejemplo, sino valorar los “pros” y “contras” y decidir en conciencia. Cuando me sorprendieron en San Sebastián en 1948 y estuve cuatro días escondiéndome por el monte, me tirotearon en varias ocasiones, hasta de noche. Tuve la suerte de escapar, pero no quiero que se me tome en eso como ejemplo, porque no fui un personaje de cómic como el Zorro o el Coyote.A pesar de todos los esfuerzos que hicimos, no puedo evitar sentir la decepción de que todo eso no haya servido para nada, nosotros en aquel momento reivindicábamos la República. Hay cosas que gusta recordar, pero no es para vanagloriarse de ellas. Han sido muchos años de silencio y de miedo, sin embargo algunos estamos orgullosos de haber luchado en la medida de nuestras fuerzas por la libertad y la dignidad de nuestro país. Martín Santos

martes, 13 de enero de 2009

JULIO VÁZQUEZ GUTIÉRREZ


JULIO VÁZQUEZ GUTIÉRREZ nació el 24 de mayo de 1917en Obregón, importante población minera de la bahía de Santander. Con tan sólo 17 años participó en la huelga general de 1934. Al estallar la Guerra Civil se alistó voluntario para defender la causa republicana; se integró en el batallón 103, que fue destinado al cerco de Oviedo. Posteriormente, le tocó luchar en el frente de Reinosa. En plena guerra, se instruyó como tanquista, puesto que desempeñó durante el resto de la guerra. Tras la caída de Gijón fue evacuado a Francia, para reentrar en España por la frontera catalana y seguir combatiendo a las tropas franquistas. Tomó parte en las batallas de Teruel, del Ebro y en la retirada de Barcelona. Él estaba con las últimas fuerzas republicanas que cruzaron la frontera española.En Francia, antes de salir a trabajar a una mina, pasó por varios campos de concentración. A donde volvió tras el desmoronamiento de la línea Maginot ante el avance de las tropas alemanas; en esta ocasión al famoso campo de Argeles-sur-mer. Tras la disolución del Régimen colaboracionista de Vichy, Julio Vázquez se fugó del campo para tomar contactos con los maquisards. Comprobó en primera persona cómo la policía española colaboraba con las tropas alemanas en la persecución de los republicanos. Fue detenido en la Gran-Combe, mientras realizaba una misión. En los interrogatorios fue torturado y posteriormente trasladado a España.Comenzó en Barcelona su periplo por las cárceles españolas. Gracias a los contactos de una tía suya que estaba sirviendo en la ciudad condal, pudo ser traslado al campo de trabajadores de Cerro Muriano (Córdoba). En 1944 fue licenciado, no quiso volver a su pueblo por temor a ser represaliado y se trasladó a Barcelona, a casa de una hermana. Llegó enfermo de tifus y por recomendación médica accedió a volver a Obregón, porque el clima de Santander era mejor para recurarse. Sus miedos no se confirmaron, ya que las fuerzas vivas estaban demasiado preocupadas por cual sería el futuro del Régimen al terminar la Guerra Mundial.A los pocos meses de su llegada, por medio de Inocencio Aja, entró en contacto con las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y empezó a colaborar en su reorganización. El trabajo se vio interrumpido el 18 de julio de 1945, al producirse la caída de las Juventudes, del Comité Provincial del PCE y de responsables de la Agrupación Guerrillera de Santander (AGS), organizaciones que estaban muy vinculadas. Julio Vázquez ingresó en la Prisión Provincial el 31 de ese mes, después de pasar varios días de interrogatorios en la comisaría. Salió en libertad el 24 de abril de 1947, para volver a ingresar el 2 de diciembre de ese mismo año, por dar apoyo a Inocencio Aja, que estaba intentando reorganizar la AGS, y a los guerrilleros que actuaban por el valle de Cayón, en su afán de escapar del acoso a que les tenía sometidos la guardia civil, después de la caída de Bonifacio Mazón y Enrique González Zurita. Por esta causa estuvo en prisión hasta julio de 1953.Su compromiso con la lucha contra la dictadura franquista, le llevó a involucrarse en la lucha sindical que la mitad de los años sesenta se estaba desarrollando. Participó muy activamente en la huelga que se organizó en 1968 en la fábrica Nueva Montaña, lugar en el que trabajaba. En esta ocasión también fue condenado a prisión de la que no saldría hasta bien entrados los años setenta para retomar la militancia en el Partido Comunista de España.

Honorato Gómez Iglesias

Honorato Gómez Iglesias nació el 3 de agosto de 1912, en Pesués. En 1930, cuando tenía 18 años ingresó voluntario en el ejército, fue destinado en el regimiento de Infantería Valencia de Santander. Con la llegada de la República se incorporó a las Juventudes Comunistas y tras la fusión de estas con las Juventudes Socialistas, pasó a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos políticos organizó con otros compañeros un comité antifas­cista dentro del cuartel.Desde el primer momento de la sublevación estuvo colaborando con el Frente Popular, informando de los movimientos sediciosos que se produjeron en el Regimiento Valencia. Participó en la organización y adiestramiento de las milicias, y formó parte de la primera columna que partió al frente. Fue ascendido a teniente, y como tal pasó a formar parte del Batallón 121 y luego del 112. Al caer Santander, estuvo preso en la Prisión Provincial, en el convento de las Salesas y finalmente en el Penal del Dueso. Salió en libertad en 1941A la salida de cárcel tomó contacto con el PCE y participó en la UNIÓN NACIONAL. En 1944 se incorporó a la Agrupación Guerrillera de Santander, que en ese momento dirigía Rafael Crespo. Se hizo viajante de especies para poder justificar su movilidad y enlazar la Brigada Machado con la Agrupación. Fue el responsable de la multicopista en la que se imprimía la propaganda y el periódico de la Agrupación Guerrillera. Se vio arrastrado por la caída del 15 de julio de 1945, en la que quedaron desarticulados el Comité Provincial del PCE en Cantabria y los responsables de la Agrupación Guerrillera de Santander. Mientras estuvo en prisión fue un miembro activo del PCE. Después de salir de la cárcel, en el año 1953, fue desterrado a Santurce; y a partir de la segunda mitad de los años cincuenta empezó a participar en la lucha sindical.

Rosario Ruiz y sus hermanos


Rosario Ruiz Iturbe nació en 1922 en Campuzano (Torrelavega). Tenía 13 años cuando estalló la Guerra Civil. Sus hermanos participaron en la defensa de la República; dos de ellos en el Batallón Lenin; y Manuel Ruiz Iturbe, “Manolo el manco de Campuzano”, que había perdido un brazo en la guerra de África, estuvo en la retaguardia.Manolo, que había sido unos de los fundadores del PCE en la comarca , fue de los últimos de salirde Torrelavega en agosto de 1937, cuando ya estaba cercada por las tropas franquistas. Había estado destruyendo los archivos, del PCE y de la UGT para que no cayeran en manos enemigas. Marchó en un barco pesquero a Asturias y después a Burdeos. A finales de 1937 volvió a España en avión. Su destino fue Madrid. Tras el golpe de Casado, como protesta se encerró junto con otros militantes del PCE, en la sede de la Liga de mutilados, donde fueron detenidos. Al entrar los “Nacionales” allí lo encontraron encarcelado. En 1941 fue trasladado a la Prisión Provincial de Santander donde mantuvo contacto con la organización clandestina del PCE. Al año siguiente cuando se creó el campo de trabajo de SNIACE en Torrelavega, con presos de la Tabacalera y de la Prisión Provincial de Santander, recomendó a su hermana Rosario que entrara en contacto con Edmundo Peña para organizar el Socorro Rojo en la comarca del Besaya.Entre 1942 y 1945 que fue detenida, Rosario recaudó dinero para el Socorro Rojo Internacional; por lo que estuvo nueve meses detenida junto con sus dos compañeras de célula, aunque al final no las procesaron. Cuando salió de la cárcel, dejó el Socorro Rojo y pasó a ser enlace de la Guerrilla. En concreto colaboraba en el grupo de Torrelavega que enlazaba a Antonio González Bedia, miembro de la Agrupación Guerrillera de Santander, con la Brigada Cristino. Cayó detenida cuando se desmoronó la Agrupación Guerrillera. Ingresó en la Prisión Provincial el 25 de junio de 1947 y salió en libertad el 10 de junio de 1952.Arsenio, tras la caída del Frente Norte pasó a Francia, donde participó en su liberación. Estabilizado el sur de Francia, se enroló en la Agrupación de Guerrilleros Españoles para participar en la invasión del Valle de Arán. Fue detenido y condenado a treinta años de prisión. Salió en libertada en 1960.

Rafael Crespo Aguado



Conocí a Rafael Crespo en su casa de Madrid el 11 de enero de 1996. El objetivo de aquella visita era la de entrevistar a una de las personas que más trascendencia habían tenido en el desarrollo de la Agrupación Guerrillera de Santander. Me encontré con una pareja muy acogedora, pero la entrevista no se pudo realizar; Rafael había sufrido hacía ocho años una trombosis que le impedía expresarse. Gracias a la presencia de su mujer pudimos compartir dos horas, en las que hablamos de aquellos años en que creían que todo podía cambiar con su lucha. Cómo forma de reconocimiento a su persona, y a otras miles que no debería dejar que formasen parte del olvido, quiero compartir con vosotros esta pequeña reseña biográfica: Rafael Crespo Aguado nació en León el 24 de octubre de 1910. Cuando tenía ocho años, su familia emigró a Francia por motivos económicos. Militó en, el Partido Comunista Francés. Al estallar la Guerra Civil vino a luchar a España con las Brigadas Internacionales. Al retirarse estas, permaneció en España, llegando a ejercer el cargo de comisario político en el Cuerpo de Artillería del Ejército Republicano. Fue apresado en el puerto de Alicante e internado en el campo de concentración de Albatera. Aquí comenzó un largo periplo por las cárceles franquistas, hasta que el 11 de septiembre de 1944 se evadió con otros compañeros del Campo de Trabajo de Cuelgamuros. Entró en contacto con Agustín Zoroa “Darío”, con quien estuvo discutiendo la línea del Partido que «conoce y comprende» y quien le envió para hacerse cargo de la Agrupación Guerrillera de Santander. Desde el Comité Provincial del PCE en Santander acometió la tarea de organizar comités de Unión Nacional Española y del Partido por toda la región. Asumió la doble responsabilidad de dirigir la Agrupación Guerrillera y el Comité Provincial hasta que fue detenido el 15 de julio de 1945. Rafael Crespo no saldría de prisión hasta el 16 de julio de 1960, después de haber pasado quince años preso, sin contar los cinco que estuvo primero, antes de fugarse del campo de trabajo para dirigir la Agrupación Guerrillera de Santander.